Es todo tan diferente. Siento que me falta algo, siento que no estoy completa; que mi infancia se ha borrado con tu marcha.
Una de las personas a as que más apreciaba, la única que nos hacía jóvenes a todos los demás. Me enseñaste a dar las gracias por todo lo que tengo; a disfrutar todo lo posible en cada instante; nunca darle la espalda a la gente, sólo contestarles con una sonrisa, que duele más; me hacías pensar que no había niña más afortunada que yo en el mundo y repetías una y otra vez que no había abuelo más afotunado que tú por tenerme como nieta.
Y ahora sólo quedan los recuerdos, esos de cuando partíamos aceitunas en el patio y arreglábamos el jardín.
La tristeza de entrar en la casa y ver tu sombrero en el perchero y tu sillón vacio.

Una de las personas a as que más apreciaba, la única que nos hacía jóvenes a todos los demás. Me enseñaste a dar las gracias por todo lo que tengo; a disfrutar todo lo posible en cada instante; nunca darle la espalda a la gente, sólo contestarles con una sonrisa, que duele más; me hacías pensar que no había niña más afortunada que yo en el mundo y repetías una y otra vez que no había abuelo más afotunado que tú por tenerme como nieta.
Y ahora sólo quedan los recuerdos, esos de cuando partíamos aceitunas en el patio y arreglábamos el jardín.
La tristeza de entrar en la casa y ver tu sombrero en el perchero y tu sillón vacio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario