Sumergidos en una profunda oscuridad, no necesitamos más que el tacto para sentirnos. Y ahora sí, ahora sí que somos uno. No quiero que esta sensación me abandone, esa sensación de sentirme a salvo entre sus brazos; sentirme cálida contra su cuerpo desnudo. Esto es más, mucho más de lo que jamás pude imaginar. Recorriendo cada curva de mi cuerpo con sus manos, con sus labios; sin dejar de mirarme con esos ojos verdes, pidiéndome por favor que esto no se acabe.
Terminando sin aliento, aún así, queriendo impacientes continuar y volver a sentir que no hay nadie más en el mundo en ese instante, sólo nosotros.
Terminando sin aliento, aún así, queriendo impacientes continuar y volver a sentir que no hay nadie más en el mundo en ese instante, sólo nosotros.

No hay comentarios:
Publicar un comentario