Queda prohibido no sonreir a los problemas, no luchar por lo que quieres, abandonarlo todo por miedo, no convertir en realidad tus sueños.
(PABLO NERUDA)

sábado, 2 de marzo de 2013

Reflexiones

El tiempo pasa y nosotros cambiamos. Maduramos, aunque parezca imposible. 
Dicen que la etapa más difícil de nuestras vidas es la adolescencia, hasta los 20. 
Cada vez me doy más cuenta de que es verdad. Pasamos de comportarnos como niños a tener que pensar y actuar como un adulto, porque es lo que se espera de nosotros.
Me da miedo. Vemos a nuestros amigos separarse de nosotros cada año que pasa; tienes la sensación de que estás solo y que no tienes a nadie para hablar, para que te escuche. Te das cuenta de que todo no es tan maravilloso como pensabas, como te lo pintaban. La realidad duele.
Duele despertarte de repente de las nubes y verte cayendo sin frenos. Duele darte cuenta de que este mundo no es de colores, que en él predominan el blanco, el negro y el gris, en todas sus variedades. 
Un día te despiertas y ves el cuarto lleno de juguetes, al otro, simplemente nada. 
Pero lo que más duele es ver a esos niños queriendo aparentar que son mayores, las niñas de 12 años poniéndose tacones y saliendo de fiesta para emborracharse, niños fumando en las esquinas para ser "guay"... Lo peor es que no se dan cuenta de que cuando sean mayores, cuando les vengan las responsabilidades, echarán de menos su infancia, esa que nunca vuelve y todos desearíamos vivir otra vez. 




martes, 1 de enero de 2013

Soñar, volar.

       Volar. Viajar. Cruzar los mares. Recorrer el mundo sin que nadie se percate siquiera de tu presencia. 
Qué envidia. 
    Una vez soñé que yo lo hacía; que me adentraba por todos los rincones del planeta. Totalmente libre. Sin hogar, sin horarios, sin responsabilidades, simplemente disfrutar de todas las maravillas que nos brinda esta vida, por muy corta que sea. 
     Porque como bien se sabe, del viaje se disfruta más del camino que del destino. 


Por una eternidad.

        Andar cogida de su mano, mirarle y no poder evitar sonreír. Aún hoy me cuesta creer que esto esté siendo de verdad. 
  Y es no estar con él y sentir que me falta una parte de mí. Pasan los días y los meses. Le sigo queriendo como el primar día, incluso más, muchísimo más. 
   
       Es increíble cómo pasa el tiempo; cómo sin darnos cuenta otro año se ha ido sin ni siquiera despedirse. Una oportunidad más para comprender que no somos nada el uno sin el otro, para entender que es tan solo el principio de algo que va a tardar una eternidad en acabarse.