Volar. Viajar. Cruzar los mares. Recorrer el mundo sin que nadie se percate siquiera de tu presencia.
Qué envidia.
Una vez soñé que yo lo hacía; que me adentraba por todos los rincones del planeta. Totalmente libre. Sin hogar, sin horarios, sin responsabilidades, simplemente disfrutar de todas las maravillas que nos brinda esta vida, por muy corta que sea.
Porque como bien se sabe, del viaje se disfruta más del camino que del destino.
Qué envidia.
Una vez soñé que yo lo hacía; que me adentraba por todos los rincones del planeta. Totalmente libre. Sin hogar, sin horarios, sin responsabilidades, simplemente disfrutar de todas las maravillas que nos brinda esta vida, por muy corta que sea.
Porque como bien se sabe, del viaje se disfruta más del camino que del destino.

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