Algo que nunca me pasó con nadie, una sensación que no sé explicar. Un calor me subió por la columna mientras él me besaba el cuello. Un escalofrío paralizó mis piernas cuando sus manos recorrieron mi cintura por debajo de mi camisa. La falta de aire cuando nuestros cuerpos se llegaron a pegar tanto que no había espacio entre los dos. La desesperación inundó mi mente por no querer que nada terminara. El simple hecho de sentir sus lábios en mi cuerpo y sus manos enredándose en mi pelo... Cada caricia parecía un mundo. Esa presión en el pecho que sentía por cada sonrisa que le salía cuando me besaba. Esos ojos azules que me ahogaban en un mar dulce del que no quería ser rescatada.
Y ahora me muero de ganas de que esas sensaciones vuelvan a adueñarse de mí. Me muero de ganas de llegar al final...
Pero nada serio, sólo eso.

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