Esta mañana me he despertado con las mil ganas de verte, con una sonrisa en la cara, pensando en que en escasos minutos me encontraré con tu mirada. No he podido evitar soñar contigo y tus tonterías, contigo y con tu risa, esa que hace que un día de lluvia salga el sol, pero sólo en mi pequeño mundo. No quiero que acabe el día, no quiero que las seis horas de clase terminen porque quiero seguir viéndote toda la tarde, hasta que me duerma, y que a la mañana siguiente me despiertes tú con una caricia.

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