A veces sientes que algo pasa, que todo cambia, que los años se van sumando y cada vez más experiencia y palos y vivencias llevas en tu espalda. Contra mayor te haces más peso cargas. Es algo inevitable...
Y cuando menos te lo esperas, o sí, según el momento y según las condiciones en las que tu cuerpo y mente se encuentren, la oscuridad, la amargura, la soledad, se ciernen sobre ti; sus grandes garras te agarran y sus dientes afilados te devoran. No se puede hacer nada. La vida acaba, el cuerpo se descompone, pero tu alma... ¿Dónde queda el alma? ¿en ninguna parte?...
Sólo de pensarlo la frustración te invade, la locura se apodera de tu mente y no haces más que darle vueltas a ese pensamiento todos los días de tu vida, hasta que la muerte llama a tu puerta y ya es demasiado tarde para hacerse preguntas.

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