Una de esas veces en la que miras al cielo y ves todas esas estrellas brillando encima tuya a miles de años luz, pero aún así estiras el brazo para intentar atraparlas.
Una de esas veces en la que vas de viaje y miras por la ventana observando cómo las montañas pasan rápido a tu lado y las nubes tienen formas divertidas, jugando a ver quien va más rápido, si ellas o el coche.
Una de esas veces en la que te tumbas en el césped y te viene ese olor a hierba recien cortada, a tierra mojada y te entretienes arrancando ojitas del suelo y quitándole los pétalos a las margaritas mientras juegas a eso de "me quiere, no me quiere".
Una de esas veces en la que vas caminando por la orilla de la playa y sientes los pies hundiéndose en la arena, el agua helándote los tobillos y la brisa del mar pegándote en la cara.
Una de esas veces en la que estás en el borde de un acantilado, observando la puesta de sol entre las montañas cubiertas de verde y te entran ganas de volar para sujetar el sol y así hacer que el día no acabe.
Todas las veces en las que tienes esa sensación de sentirte bien, de estar agusto; las veces en las que crees que todo es más que posible pero a la vez que es pura magia. Y así es como me siento, exactamente igual, cuando estoy contigo.

Una de esas veces en la que vas de viaje y miras por la ventana observando cómo las montañas pasan rápido a tu lado y las nubes tienen formas divertidas, jugando a ver quien va más rápido, si ellas o el coche.
Una de esas veces en la que te tumbas en el césped y te viene ese olor a hierba recien cortada, a tierra mojada y te entretienes arrancando ojitas del suelo y quitándole los pétalos a las margaritas mientras juegas a eso de "me quiere, no me quiere".
Una de esas veces en la que vas caminando por la orilla de la playa y sientes los pies hundiéndose en la arena, el agua helándote los tobillos y la brisa del mar pegándote en la cara.
Una de esas veces en la que estás en el borde de un acantilado, observando la puesta de sol entre las montañas cubiertas de verde y te entran ganas de volar para sujetar el sol y así hacer que el día no acabe.
Todas las veces en las que tienes esa sensación de sentirte bien, de estar agusto; las veces en las que crees que todo es más que posible pero a la vez que es pura magia. Y así es como me siento, exactamente igual, cuando estoy contigo.
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